Hay platos que no necesitan pedir permiso. Llegan a la mesa, todavía burbujeando por el calor del horno, desprendiendo ese aroma inconfundible a queso tostado y orégano, y se convierten de inmediato en los auténticos protagonistas de la comida o la cena.
Nuestro provolone al horno con orégano es exactamente eso: una tentación irresistible pensada para los verdaderos amantes del buen queso.
Cremoso, intenso y perfecto para disfrutar sin prisas
¿El secreto de un buen provolone al horno? El respeto por el tiempo y la temperatura. Lo horneamos hasta conseguir ese contraste perfecto: una capa superior sutilmente dorada y crujiente, que esconde un corazón de queso increíblemente cremoso, tierno e infinito que se estira en cada bocado.
Coronado con una lluvia de orégano que realza su toque mediterráneo, es el entrante ideal para romper el hielo, compartir al centro de la mesa y untar despacio. Porque hay sabores tan auténticos que no necesitan presentación; solo precisan de una buena compañía y las ganas de disfrutar de cada bocado.
¿La combinación ganadora? Acompáñalo con uno de nuestros vinos recomendados.